San Ildefonso
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San Ildefonso

IGLESIA DE SAN ILDEFONSO

Sigamos por la calle Maestra, convertida en peatonal, donde podremos ver dos lápidas que recuerdan a dos escritores naturales de Jaén. En el número diecinueve, a Ricardo García Requena, combativo periodista del siglo XIX que pasó por distintos partidos políticos; y en el dieciocho, a Bernardo López González, poeta, del que se recuerda sobre todo su Oda al Dos de mayo, aquella que empieza diciendo: "Oigo Patria tu aflicción...".

Siguiendo la calle hacia su principio, a mano izquierda bajaremos por la calle del Consuelo, donde encontraremos el Arco del Consuelo, en cuyo lateral derecho existe un nicho con un óleo de Nuestra Señora del Consuelo, y enfrente una pequeña capilla con altar donde se guardaban estandarte y faroles que acompañaban al Rosario público. También las tablas de indulgencias y una inscripción que recuerda un suceso: un intento de profanación de la pintura de la Virgen. (La parte del altar suele estar resguardada por unas puertas para evitar nuevas profanaciones). Sigamos por Cerón para, de nuevo, salir a la plaza de San Francisco, bajar por Bernabé Soriano, la que fuera arteria principal hasta los años sesenta, donde volvemos a encontrar edificios modernistas. Torceremos a la derecha por la calle Ignacio Figueroa para alcanzar la plaza de San Ildefonso, en la que se levanta sobre una columna una imagen en mármol blanco, de la Inmaculada Concepción, monumento reciente del escultor Amadeo Ruiz Olmos; y la Iglesia de San Ildefonso, de origen medieval y hasta donde llegó la segunda ampliación de la muralla árabe para proteger aquel arrabal, que se había poblado en exceso. Su primer dato histórico es de 1248. Sus muros más antiguos son los norte y este, donde aparece cegada su puerta primitiva, con una composición gótico Isabel que ha sido restaurada posteriormente con un mosaico de Santiago Pedrós. El muro norte presenta robustos contrafuertes semicirculares en forma de torreón; entre ellos se abre una formidable portada renacentista de Vandelvira: sobre el arco de medio punto, alegorías paganas de la abundancia y sobre ellas un relieve con la imposición de la casulla a San Ildefonso, flanqueado por columnas corintias que sostienen un triángulo con el Padre Eterno en el centro; en los laterales, escudos del obispo Pacheco que mandó levantar la Iglesia. La fachada principal es neoclásica, proyecto de Ventura Rodríguez.

El interior es de planta de salón con tres naves de pilares compuestos que sustentan arcos apuntados. Pi y Margall sostiene que es un gótico final. El Tabernáculo es barroco, de Pedro Duque. La Capilla del Bautismo, cuadrada, está cubierta por media naranja con claraboya cenital, decorada con dibujos de yesería; hay un pequeño retablo neoclásico y un óleo del bautismo de Cristo. El cerramiento es una reja procedente del presbiterio, del maestro Joseph del Alcázar. La capilla siguiente, a la derecha, alberga los pasos de la cofradía de la Vera Cruz y María Santísima de los Dolores, fundada en 1541 y es la primera cofradía de Pasión que se funda en Jaén. Sus imágenes son recientes. Encontramos después el altar, en mármol rojo como el frontal de la Oración del Huerto, imagen también reciente; luego otro altar, también en mármol rojo, de la Virgen del Pilar y la puerta de la Sacristía, de madera con talla de estrellas poligonales.

La capilla de la patrona de la ciudad de Jaén, la Virgen de la Capilla, tiene una nave lateral por detrás del presbiterio. El testero es un retablo barroco en el que un altorrelieve se refleja la procesión del Descenso de la Virgen a Jaén en 1430 (ver Ruta Religiosa). Sobre éste, el camarín de la Virgen donde está la talla vestida, aunque es bidimensional, ya que esta talla debió formar parte de algun retablo antiguo. En el lateral izquierdo de la capilla hay una hornacina cerrada con puertas de acero, en cuyo interior, en cofre de plata, se encuentra el documento notarial que narra el Descenso de la Virgen a Jaén. Está decorado con cinco medallones: el escudo de Jaén, la Anunciación, el Descenso, la Presentación y el escudo de la Cofradía. La devoción popular a la Virgen de la Capilla ha ido acumulando ofrendas, en algunos casos muy valiosas, pero no se conservan todas por las rapiñas de las guerras. De todas formas hay que destacar la colección de veintiún mantos para vestir la talla, las coronas de la Virgen y el Niño, modernas, que sustituyen a las robadas en la última guerra, con siete quilos de peso: tres y medio de oro y el resto de plata. En ella están grabadas los escudos de Jaén, de la Cofradía, del obispo del Descendimiento Gonzalo de Zúñiga, del obispo de la Coronación Manuel Basulto, y del de la Recoronación Rafael García. (Normalmente tiene puesta la de "diario"). A destacar también el frontal de plata del altar, el trono también de plata, como también de plata son la lámpara donada por el Ayuntamiento, la Cruz del altar, los candeleros, sacras, rostrillo y media luna.

En la antesacristía y en la sacristía, que ofrece una interesante labor de yesería en la bóveda, se guardan cuadros, tres sitiales de coro barrocos, y objetos de culto, algunos de gran valor.

Saliendo por la puerta norte y bajando por la calle Reja de la Capilla y Aranda llegamos a la de las Bernardas al final de la cual está el Convento de la Concepción Fransicana, conocido popularmente por "las Bernardas", que fue fundado en 1588. Su portada monumental, toscana, con hornacina en la que hay una imagen de la Purísima, da acceso a un patio por el que se entra a la Iglesia a través de un arco flanqueado por columnas toscanas que centra una puerta adintelada y, sobre ella, una hornacina con la imagen de Santa Clara. La Iglesia, con planta de cruz latina, es de una gran sobriedad. La bóveda de cañón se cubre en el crucero con media esfera sobre pechinas, decorándose con el escudo del obispo de Troya sostenido por águilas. El retablo es barroco temprano de orden corintio decorado con pinturas. Adosada al Convento está la Fuente de la Alameda, pilar abrevadero de dos caños, restaurada por Berges Roldán, presidida en la parte superior por un escudo imperial, procedente de las antiguas Carnicerias. (La parte inferior está en la calle del Arco de los Dolores). A los lados restos de la inscripción de las Carnicerías: "Esta obra se inició y acabó bajo el reinado del muy invicto emperador Carlos Quinto. Año 1549..." y "Gonzalo... Fernández administraba justicia cuando se os preparó esta insigne carnicería. Calendas de Agosto...".