Castillo de Santa Catalina
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Castillo

 

El castillo de Santa Catalina en Jaén, es una impresionante fortaleza árabe conquistada por Fernando III el Santo en 1246 al rey Alhamar, destacando en el conjunto la Torre del Homenaje, la Capilla de Santa Catalina y el patio de armas, contemplándose desde el castillo magníficas vistas de la ciudad, los olivares y las montañas.

La fortificación medieval que ocupa la cima del Cerro de  Santa Catalina fue erigida inicialmente por los musulmanes y transformada y reestructurada posteriormente por los ejércitos cristianos a partir de la toma de la ciudad por Fernando III en 1246.

Las obras realizadas para la construcción del Parador Nacional de Turismo, en 1965, modificarán sustancialmente toda la parte Oeste de la fortaleza, sobre todo las zonas que son identificadas como el Alcázar Viejo.

El Alcázar Nuevo fue levantado en el extremo Este del Cerro, y a pesar de que fue mandado construir por Fernando III tras la conquista de la Ciudad, no será hasta los reinados de Alfonso X y Fernando IV, cuando se desarrollen en el mismo las obras más intensas.

Las obras emprendidas durante la Edad Media finalizarán en el siglo XV con la construcción de la Torre del Homenaje, obra del Condestable de Castilla D.Miguel Lucas de Iranzo.

En la zona de la entrada se localizan dos estructuras medievales definidas como un aljibe de pequeñas dimensiones, cubierto con una bóveda de cañón. Y junto a éste, una habitación rectangular también con bóveda de cañón de ladrillo, que podría tratarse de un almacén.

En el siglo XIX, todo este conjunto fue modificado por las tropas napoleónicas; se destruye parte del aljibe, para albergar en su interior un polvorín, que quedaría emplazado bajo un nuevo espacio, definido por dos habitaciones utilizadas como caballerizas.

Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el patio de armas superior, han documentado una serie de estructuras internas del Castillo; como un molino datado en la Edad Media, del que se ha conservado la zona de molienda, que incluye la rueda inferior del molino, situada en su primitivo emplazamiento

Los trabajos arqueológicos han recuperado los restos de otro aljibe medieval, ubicado principalmente bajo las cimentaciones de un gran edificio, identificado según la documentación escrita, como un Hospital construido por los franceses a principios del siglo XIX.

Tiene planta rectangular con extremos redondeados, y aunque no conserva su cubierta, podemos identificar que, posiblemente, se trataba de una bóveda de cañón de ladrillo.

En el lienzo Sur del Alcázar Nuevo se localiza la torre de las Troneras, en cuyo interior se reproduce una pequeña dependencia, que era utilizada como área de aseos de la fortificación medieval. En ella se localizan unas troneras usadas como retrete y vertedero de basuras, a través de las cuales se lleva a cabo la evacuación exterior de todos los desechos. Al mismo tiempo,si tenemos en cuenta la inclinación de su pavimento y los desagües situados en las troneras, esta pequeña sala sería utilizada para el aseo y baño de los habitantes de esta fortaleza

Según la documentación escrita, en el patio superior, los franceses construyeron un Hospital a principios del sigloXIX; la fotografía muestra las cimentaciones del mismo. Según estos documentos era un edificio "a prueba de bombas, poesía planta rectangular, dos pisos, dos puertas de entrada y diez ventanas, una capacidad para cincuenta camas y oficinas de sanidad".

Los restos arqueológicos existentes en el patio de armas inferior son identificados, gracias a los documentos escritos, como una serie de pabellones para el Gobernador y oficinas de la guarnición, edificados por las tropas napoleónicas. Son grandes habitaciones rectangulares pavimentadas con ladrillos y estructuradas interiormente con paredes de este material.

Tendrían dos plantas iluminadas con varios ventanales, de los que no se conserva ningún indicio. Se estructuran entorno a dos patios, bordeados por encerados de losas de piedra.

Se entra a éste castillo por una puerta de herradura y su ornamentación es mudéjar de tipo granadino (siglo XIV). La estructura de ésta gran fortaleza comprende un gran torre del homenaje, de abovedadas salas, un patio de armas y varias torres albarranas apoyadas por arcos en su recinto. Adyacente a él se ha construido (dentro del mismo estilo) el Parador Nacional de Turismo (1965), con cuyo motivo una carretera asfaltada permite el cómodo acceso al imponente y restaurado castillo. Desde él la panorámica se extiende desde Sierra Morena hasta Sierra Nevada, pudiéndose admirar con detalle la ciudad y la vega del Guadalbullón. A escasa distancia y en la cúspide del cerro, se levanta una Cruz monumental, que recuerda la que en aquel lugar mandó colocar Fernando III al entrar en la ciudad en la primavera de 1246. al pié de la Cruz, grabado en la roca, figura el "Soneto a la Cruz" del poeta Almendros Aguilar. Desde la base de la Cruz se domina por completo buena parte del término municipal de Jaén, permitiendo un conocimiento global de las tres zonas (sierra, huerta y campiña) que forman la zona rural de la capital.

Del castillo descienden las murallas que rodeaban la primitiva ciudad, parte de las cuales se conservan, como los torreones de la calle del Obispo y la torre en la casa del Conde de Torralba. Tuvo ocho puertas este recinto, sobresaliendo entre ellas el Arco de San Lorenzo.

La fortificación medieval que ocupa la cima del Cerro de  Santa Catalina fue erigida inicialmente por los musulmanes y transformada y reestructurada posteriormente por los ejércitos cristianos a partir de la toma de la ciudad por Fernando III en 1246.

Las obras realizadas para la construcción del Parador Nacional de Turismo, en 1965, modificarán sustancialmente toda la parte Oeste de la fortaleza, sobre todo las zonas que son identificadas como el Alcázar Viejo.

  El Alcázar Nuevo fue levantado en el extremo Este del Cerro, y a pesar de que fue mandado construir por Fernando III tras la conquista de la Ciudad, no será hasta los reinados de Alfonso X y Fernando IV, cuando se desarrollen en el mismo las obras más intensas.

Las obras emprendidas durante la Edad Media finalizarán en el siglo XV con la construcción de la Torre del Homenaje, obra del Condestable de Castilla D.Miguel Lucas de Iranzo.

En la zona de la entrada se localizan dos estructuras medievales definidas como un aljibe de pequeñas dimensiones, cubierto con una bóveda de cañón. Y junto a éste, una habitación rectangular también con bóveda de cañón de ladrillo, que podría tratarse de un almacén.

En el siglo XIX, todo este conjunto fue modificado por las tropas napoleónicas; se destruye parte del aljibe, para albergar en su interior un polvorín, que quedaría emplazado bajo un nuevo espacio, definido por dos habitaciones utilizadas como caballerizas.Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el patio de armas superior, han documentado una serie de estructuras internas del Castillo; como un molino datado en la Edad Media, del que se ha conservado la zona de molienda, que incluye la rueda inferior del molino, situada en su primitivo emplazamiento. Los trabajos arqueológicos han recuperado los restos de otro aljibe medieval, ubicado principalmente bajo las cimentaciones de un gran edificio, identificado según la documentación escrita, como un Hospital construido por los franceses a principios del siglo XIX.

Tiene planta rectangular con extremos redondeados, y aunque no conserva su cubierta, podemos identificar que, posiblemente, se trataba de una bóveda de cañón de ladrillo.En el lienzo Sur del Alcázar Nuevo se localiza la torre de las Troneras, en cuyo interior se reproduce una pequeña dependencia, que era utilizada como área de aseos de la fortificación medieval. En ella se localizan unas troneras usadas como retrete y vertedero de basuras, a través de las cuales se lleva a cabo la evacuación exterior de todos los desechos. Al mismo tiempo,si tenemos en cuenta la inclinación de su pavimento y los desagües situados en las troneras, esta pequeña sala sería utilizada para el aseo y baño de los habitantes de esta fortaleza.Según la documentación escrita, en el patio superior, los franceses construyeron un Hospital a principios del sigloXIX; la fotografía muestra las cimentaciones del mismo. Según estos documentos era un edificio "a prueba de bombas, poesía planta rectangular, dos pisos, dos puertas de entrada y diez ventanas, una capacidad para cincuenta camas y oficinas de sanidad". Los restos arqueológicos existentes en el patio de armas inferior son identificados, gracias a los documentos escritos, como una serie de pabellones para el Gobernador y oficinas de la guarnición, edificados por las tropas napoleónicas. Son grandes habitaciones rectangulares pavimentadas con ladrillos y estructuradas interiormente con paredes de este material.

Tendrían dos plantas iluminadas con varios ventanales, de los que no se conserva ningún indicio. Se estructuran entorno a dos patios, bordeados por encerados de losas de piedra.

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