Baños Arabes
logo2.gif (1657 bytes) Jaén Monumentos
Baños Arabes

Baños Arabes

El conjunto artístico y monumental que forman los Baños Arabes y el Palacio de los Condes de Villardompardo, está ubicado en el barrio de la Magdalena y concretamente en la antigua plaza de las Mercerías, hoy de Santa Luisa de Marillac o del Pato, como popularmente se la conoce, por la escultura que sirve de surtidor a la fuente.

Este barrio pertenece al casco antiguo de la ciudad y sus calles, son estrechas y tortuosas, ya que conservan, casi en su totalidad, el trazo de la época musulmana. Las casas han sufrido algunas transformaciones al pasar de los años, tanto en el interior como en el exterior, pero aún quedan muchas que presentan su fisonomía primitiva, tanto en las humildes como en las de cierto rango y sobre todo en los palacios, iglesias, conventos y otros monumentos existentes.

Por ejemplo, puede visitarse el antiguo Convento de Santo Domingo, en cuyo solar estuvo el Palacio de los Reyes Musulmanes, la portada principal fue trazada por Vandelvira y el magnífico patio central que también es renacentista. Muy cerca está la iglesia de la Magdalena, del siglo XV y el Patio Arabe con la alberca para las abluciones de la mezquita que hubo anteriormente en aquel recinto. La iglesia de San Juan con su elegante portada y la torre del reloj, construida por el Concejo para instalar también una campana de llamada o para alertar al pueblo de algún peligro. La Santa Capilla de San Andrés, del siglo XVI, en la que, entre otras cosas dignas de conocer, existe una reja de hierro, forjada por el Maestro Bartolomé. El Monasterio de Santa Clara, del siglo XIII, cuenta con un magnífico claustro. La Fuente de los Caños, obra renacentista, trazada por Francisco Castillo «El Mozo».

Su Historia

Los Baños Arabes, se encuentran ubicados en el jiennense barrio de la Magdalena, en los sótanos del Palacio de Villardompardo. De su construcción no existen antecedentes documentales, sin embargo y en opinión de los estudiosos del tema, ésta debió realizarse en el siglo XI o XII, con un aspecto general muy parecido al que hoy ofrecen.

Hasta la conquista de la ciudad de Jaén, en 1246 por Fernando III el Santo, no debieron sufrir alteraciones en su configuración ni en su estructura; ni tampoco posiblemente durante los primeros tiempos de dominio cristiano.

Sin embargo, entre los siglos XIV y XV, los cristianos abandonaron su uso, lo que permitió que se instalasen en sus espléndidas salas, unas tenerías, algunas de cuyas instalaciones subsisten hoy tanto en la Sala Templada, como en la Sala Caliente.

A finales del siglo XVI, don Fernando de Torres y Portugal, Conde de Villardompardo y Virrey del Perú, construye su Palacio sobre estos Baños, quedando una parte de ellos oculta en los sótanos y otra semidestruida.

El Palacio de Villardompardo pasa en el siglo XVIII a la Beneficencia Provincial, estableciéndose en el Hospicio de Mujeres. Desde principios del siglo actual, el conjunto arquitectónico pasa a formar parte del patrimonio inmobiliario de la Diputación Provincial, la cual entre 1901 y 1903 realiza obras de ampliación del edificio con la finalidad de construir una capilla, obras que debieron afectar a esta construcción árabe singular.

Prácticamente, desde la construcción del Palacio de Villardompardo en el siglo XVI, los Baños Arabes permanecen ocultos e ignorados, hasta que en 1913, don Emilio Romero de Torres «descubre» una pequeña parte de ellos.

Para terminar esta reseña, es necesario destacar el papel que los Baños Arabes representaban en su época. Los Baños o Mamman, como se denomina en árabe, eran establecimientos públicos que desempeñan una importante función en su tiempo habida cuenta de las escasas condiciones higiénicas de las viviendas, carentes de pozos o aljibes para el suministro de agua. Sin embargo, las funciones realmente desempeñadas por los, "baños", desbordaban este cometido primario, al instituirse en verdaderos foros de intercambio de ideas y discusión social, política y cultura.

Este importante papel que venían desempeñando, duró hasta el siglo XV, en el que se inicia un proceso de decadencia y total abandono, utilizándose a partir de entonces como prisiones u hospitales en la época de epidemias.

Restauración

En el año 1913 don Enrique Romero de Torres descubre parte de estos Baños al confeccionar el Catálogo Monumental de Jaén y provincia, siendo visitados poco tiempo después por don Manuel Gómez Moreno, catedrático de arqueología que tomó los datos oportunos para proponerlo al Estado como Monumento Nacional, siendo aprobada la propuesta en 1917 y catalogado con el número 528 del Registro Nacional.

La recuperación y restauración de este Monumento datado en su primera mitad, extrañaba serias dificultades por haberse construido sobre gran parte de él en el siglo XVI, el Palacio del Conde de Villardompardo, rompiendo por lo tanto bóvedas y seccionando al cimentar los muros y pilares de la nueva construcción, creando un verdadero caos en la planta y obrado primitivo del Baño. A este primer desaguisado hemos de lamentar otro ocurrido en la primera década del siglo XX, al construir la capilla iglesia añadida al Palacio, dedicado entonces a Hospicio de Mujeres.

La restauración de las salas descubiertos por Romero de Torres se comenzó en 1936 bajo la dirección de don Leopoldo Torres Baibás, arquitecto restaurador de la Alhambra y su compañero don Luis Berges Martínez, que fue interrumpida por la Guerra Civil Española hasta 1970, año en que la Dirección General de Bellas Artes encargó su continuación al arquitecto don Luis Berges Roldán, culminando la obra en 1984 después de haber conseguido nuevos descubrimientos de salas, quedando así completo el «mecanismo» del Baño.

La última fase de las obras mencionadas coincidió con la restauración de este Palacio de Víllardompardo, promovida y financiada por la Excma. Diputación Provincial para instalar en él un Museo de Artes y Costumbres Populares de la Provincia.

En 1985, año en que terminó la restauración, la prestigiosa Asociación Europea «Europa Nostra» para proteger el patrimonio cultural, otorgó medalla de honor a la restauración de los Baños Arabes, dirigida por el arquitecto Sr. Berges Roldán.

Arquitectura

Constan estos Baños Arabes de las siguientes estancias:

a) Vestíbulo de ingreso, (al-bayt al-maslaj).

Con una longitud de 14 metros y 3,75 metros de anchura, que se cubre mediante bóveda de medio cañón corrido.

b) Sala fría (al-bayt al barid).

De menos longitud que la anterior (11,40 m.) por quedar encajada en planta; entre los muros perimetrales de la sala principal de los Baños, su anchura es de 3,5 m. Paralela y contigua al vestíbulo con el que se comunica por un hueco de paso adintalado, de 1,50 metros de anchura, se cubre igualmente mediante bóveda de medio cañón corrido, en la cual 12 luceras permitían la iluminación y ventilación de la sala.

c) Sala templada (al-bayt al wastani).

De planta cuadrada (1 1,30 x 1 1,30) metros) cubre su espacio central mediante cúpula semiesférica con pechinas, apoyada en un cuadrado organizado por ocho arcos de herradura, soportados por otras tantas columnas previstas de cinacios de perfil anacelado, de planta cruciforme a las de cuatro vértices.

El hermoso conjunto que es la sala templada está ampliada por su lado SE, ya que el muro se abre en el centro para dar paso a través de dos arcos de herradura sobre columna central y dos de entrego, a otra sala de 2,75 metros de anchura, en cuyos extremos se organizan sendas alcobas de planta cuadrada. En las cabezas del muro de separación de esta sala con la templada, quedan apilastradas dos columnas semiempotradas con los respectivos arcos de herradura, mientras que un tercero descansa sobre cimacio empotrado en el muro que, de 0,50 metros de espesor tan sólo, recibe de forma equilibrada esfuerzos y cargas de los elementos de cubrición de ambas salas.

d) Sala caliente (al-bayt al-sajun).

Con orientación NE-SO y abierto a la sala templada mediante un hueco de paso adintelado de un metro de anchura, la sala caliente se extiende al lado opuesto de la ya descrita anteriormente. Su longitud es de 15,90 metros y 3,25 metros su anchura. En ambos extremos se abren sendas alcobas, con un fondo de 2,75 metros cubiertas con bóvedas vaídas provistas de cinco luceras, que se apoyan en el correspondiente arco perpiaño de herradura apeado sobre columnas entrego.

El espacio central de la sala caliente se cubre con bóveda de medio cañón corrido, en la que se abren 15 luceras, siendo de 3,80 metros la altura máxima sobre el pavimento.

e) Acceso a los Baños Arabes.

Por excavación total del patio central del Palacio de Villardompardo, fue posible conectar la entrada al hammam con la originaria vía de acceso al mismo la cual puede contemplarse en los restos hallados de una escalera peldañeada descendente hasta un pequeño patio descubierto y pavimentado con losas de piedra caliza. Junto a él, los arranques de unos muros de ladrillo y un pavimento, también de losas de piedra, en perfecto estado de conservación, parecen indicar el emplazamiento del puesto del vigilante de las entradas y salidas al Baño. Igualmente, fueron halladas dos pequeñas estancias, posiblemente las letrinas.

banos.gif (6023 bytes)

 

banos01.jpg (3450 bytes)

 

banos02.jpg (2460 bytes)

 

banos03.jpg (13004 bytes)

 

foto402.jpg (8337 bytes)

Palacio de Villadonpardo